sábado 22 de enero de 2011

Mi lengua salada

Pensaba en la sombra sobre vida. Bajo la sombra, sobre la vida. De verdad, acerca de la vida, el hacer y porqués infinitos. Pensaba tanto y todo lo que hacía y ese no-saber... Qué cosa mas rara es la vida y todo ese juego de cuento sin sentido. Mejor irme y buscar lo que esta despues de... ah, y entonces pasó... Boinayel. Hubiera preferido unas 500 veces una o mil zoonosis -o como se escriba- a ver tus ojos no abiertos ni cerrados, y sin sonrisa. Pero mira, estas ahí, todo inmóvil y sigues mutando... Yo confiaba en eso, que tu propiedad reptiliana te permitiera ir mas allá y que tus hermosos estornudos fueran como la marca de tu futuro siendo garrobo-basilisco. Y mírate, mi verde, cumpliendo mi deseo como si en serio tus oídos estuvieran atentos a cada palabra mía, tanto como tus patas aferrándose a mí, tus garras demostrando el gran artista que eras pues mis hombros son lienzos testigos de tus trazos... Y mira, esos ojos de Sol que conocieron el ir de los arboles veloces a traves de ventanas de "carros" y esas cosas, pero mira, Xalapa te gustaba con toda esa música y el teatro, con gatos a quienes atacar y personas a quienes presumir tu traje y tu sonrisa y luego Cuernavaca, andando medianamente oculta por si alguno de esos uniformados quería apropiarse de ti o de lo que significaría tenerte, pero incluso dormiste por vez primera en una cama, una enorme cama para ti y una jirafa para no perder lo clásico de esos peluches para dormir, pero solo después de haberte arriesgado a sonar la campana de la catedral, escapar y luego probar diablos y angeles y monjas en hielo... O ese mounstro defequense que te gustaba por las malteadas y toda la atención que te daban por ser tan tú, probando desde pasto y lechuga hasta papas fritas con catsup al lado de luchadores famosos, y luego saborear tacos de iguana en Mazatán. Ay, querido mío, cuánto te gustó Mazatán, cómo disfrutaste la playa y escapar por la casa y el campo que tal vez no era tanto como tu andar en USBI nadando en el lago y comiendo tréboles de 4 hojas donde San Crisis te haría ver a Leprechaun y entonces tu preferías quedar tieso por el frío para resbalar por los arbustos y hacerme sonreir, siempre, siempre. Y hacerme feliz dándote pan o pastel y calor, porque siempres estabas, Boinayel, con todo y que yo te besara y lamiera hasta el cansancio, te volví adicto a mi lengua, y a lo dulce, te volví omnívoro y artista, y ahí estabas, a mi lado, siempre los dos y aunque pudiste haber huído no lo hiciste, te quedaste conmigo...

Y yo no pude salvarte, mi verde, mi lengua salada.


:'(

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Anda no seas tímido, escribe una aberración...